Las sombras, en aquel paraje solitario se cuarteaban como un mapa orográfico. Las distintas formas resumidas se despedían a sí mismas. El gris jugaba al solitario.
Pasaron los días, el pueblo sintió una sed irresistible. El calor fue un infierno. Se agrietó la tierra, los árboles perdieron su sombra antes que las hojas, los pájaros bebían el sudor de los habitantes.
Debido a la gravedad del fenómeno emigraron buscando nuevo hogar, donde las sombras de los objetos y las propias, ocuparan el lugar correspondiente.
Nadie intuyó que las sombras se habían soliviantado, exigiendo independizarse de sus mentores. Se resistían a ser proyecciones ajenas, en resumidas cuentas, se declararon en proceso de sindicalización.