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Yo, el escritor

A veces quisiera decir muchas cosas, pero no tengo el oficio, no tengo la manera, o no tengo las ganas. A veces quisiera decir, pero cuando el decir implica cuidarse de no caer en convencionalismos ni torpezas ni obviedades ni contradicciones, se me van las ganas de decir, se van al rincón más bajo de mí junto con las palabras que no van a salir por mi boca ni por mi lapicera.

Tengo la impresión, un tanto paradojal, de que antes de aprender a escribir escribía mejor. No en cuanto a calidad quizás, pero sí despreocupadamente. Hoy, toda palabra y más aún, toda letra de cada palabra está sujeta a corrección, todo es objetable, tachable, discutible. He aprendido entre otras cosas a callar bajo el estilo y los recursos. Sí, he aprendido a silenciarme tras la palabra. Mi corazón se muere es un lugar común, una metáfora barata que no merece una segunda lectura: dicen que importa más cómo se dice y no tanto lo que se dice, dicen la muerte del autor que da paso a una obra que lo trasciende, dicen dejar hablar al texto y no interferir. La mesera me saluda y me pregunta ¿todo bien? todo bien contesto; no interfiero, me hago a un costado mientras mi corazón se muere.

Hoy no quiero trascender ni quiero que nada me trascienda, no quiero diez por ciento de inspiración y noventa de transpiración. Quiero volver a ese estado primario en el que un corazón que se muere es un corazón que se muere y no veredas como avenidas sin peatones con quienes chocarse. Hoy entiendo la literatura como una forma sutil de hipocresía, entonces me importa más lo que le pasa al autor, dónde vive, por qué nació, por qué aún está con vida, si le gusta el chocolate, viajar, lavar los platos después de comer o dejar esa tarea para el día siguiente. No me importan los premios corruptibles, las medallas que se oxidan y se pierden, los aplausos que se apagan en una sala ya vacía, los libros editados a modo de coronación de esfuerzos, de ese diez y noventa por ciento.

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Ya estamos en 2008!

Estimados visitantes: Espero tengan un año lleno de éxitos!

RODANDO EL CANTO

Besaba el aire con su juventud insolente corriendo durante horas hasta que el corazón dijo, basta. Algo trotaba sus venas. Desconocía esas sensaciones que despertaban al enigma de su cuerpo.

Un picaflor nectareaba su calma y en la extenuación, se eludía…
Derrochó la pendiente del cerro girando a ritmo de canto rodado hacia la base, donde el camino torturaba curvas. La espalda llena de abrojos y manchas de sangre no le impidieron anestesiarse al dolor.

Aspiró con goce el perfume silvestre del pasto mezclado con estiércol. Se despertaron anhelos jamás pensados.

Miedo y placer lo adormecieron debajo de la encina, cuya copa techosa oficiaba de oasis a caminantes sorprendidos por el calor, lluvia.o urgencia de abrazos.

Los deseos se le adormecieron bajo la frescura de aquel verde poderoso en nidos.

El ritual de los pájaros al atardecer, lo despertó abrazado al sueño de una mujer a la que acariciaba en un todo de su piel, reconociéndola suya.

El sol se apuraba en el horizonte.

Abandonó con un bostezo los legañosos retazos de su antes y retornó sosegado al caserío.. A paso de hombre

LA ESCLAVITUD DE LAS MUECAS

Desde entonces desconfío de las sonrisas. El hombre que intentaba estrangularme sonreía observando mis muecas. Creo que le divertía. Aquella vez me salvé de morir entre sus manos tenazas puesto que me liberó para aplaudirme.

Eligió mi “ser payaso”. Hoy ahogo los miedos sobre la cuerda del circo, metida en mis zapatillas rojas, con las comisuras dibujadas de blanco ascendente.

Yo, la rehén, sé que si no le agrado se adueñará de mi oxígeno.

Receta MAGISTRAL

Ingredientes a utilizar:

En un plato hondo
acomodar cabezas de pájaros
de distintos picos y alas
pardos o de colores boutique cheta
En otro colocar
todos los huevos
de aves sin nacer
que podamos juntar
Aparte preparar un batido
con nombres sagrados
o consagrados por sus nombres
Luego preparar en una fuente
mezcla de barro creador
con gotas almibaradas
y un chorro de agua
no bendecida por obispo alguno.
Leudar todos los ingredientes anteriores
y sentarse a esperar
para saber después de horneado
qué tipo de jaula
se necesite construir.

EL SINDICATO

Las sombras, en aquel paraje solitario se cuarteaban como un mapa orográfico. Las distintas formas resumidas se despedían a sí mismas. El gris jugaba al solitario.

Pasaron los días, el pueblo sintió una sed irresistible. El calor fue un infierno. Se agrietó la tierra, los árboles perdieron su sombra antes que las hojas, los pájaros bebían el sudor de los habitantes.

Debido a la gravedad del fenómeno emigraron buscando nuevo hogar, donde las sombras de los objetos y las propias, ocuparan el lugar correspondiente.

Nadie intuyó que las sombras se habían soliviantado, exigiendo independizarse de sus mentores. Se resistían a ser proyecciones ajenas, en resumidas cuentas, se declararon en proceso de sindicalización.

YA NO TIENEN

Ya no tienen ni paz ni olivo las palomas en manifestación van hacia Plaza de Mayo

En los picos ramitas de eucaliptos o brotes de soja transgenizada

No mas palomas de PICASSO en las ventanas

Miles a paso revoloteado

Avanzan

Desde los balcones son pañuelos blancos con alas

POLLERA DE MISAS

La prostituta se arrodillaba en el primer asiento cercano al atrio. Los lunes era el único día en que podía dejar su trabajo por la mañana. Además del permiso patronal, de seguro, ningún cliente concurría a misa los días de semana. Asistían bien constituidos, los domingos con sus esposas e hijos.

Los lunes tenía la herramienta de trabajo clausurada, no así sus poros que se dilataban como las venas.

Cuando JESÚS la perdonaba con un guiño, ella alisaba las arrugas de su pollera con las manos rápidas y se despedía de ÉL..

Al llegar a la pensión colgaba amorosamente su pollera de misas en el ropero provenzal y con ella renunciaba a sí misma hasta el próximo guiño.

 

Editorial Martín y cada una de nosotras
te invitamos a la Presentación del Libro de Narrativa Breve
” CUATRO MIRADAS”
De Susana Trajtemberg, Claudia Samter, Vilma Brugueras y Mónica Aramendi
El libro será presentado por la escritora Graciela de Núñez

SADE –SECCIONAL ATLÁNTICA

Nos acompañan:
la concertista de piano Susana García Ibáñez y la artista plástica Lucía Janices.

Sábado 8 de diciembre a las 20 hs. en la Biblioteca Municipal, Pública y Popular
“José de San Martín”, calle 34 esquina 17 Miramar. Pcia de Buenos Aires

El envite

Como todos los jueves, la partida de naipes bajo un haz de luz amarilla los contenía. En los ojos de uno de ellos se hilvanaba una estrategia.

No debía mostrarse emoción; todo sentimiento estaba cerrado bajo llave.

Por la ventana, voraces destellos de la ciudad languidecían.

La puerta se abrió con un golpe decidido, los botines gastados se acercaban a la mesa del tapete verde. El quinto jugador se integró doblando la apuesta. Las miradas se encontraron en común interrogatorio. No debían aceptar, perder significaba derrochar el equivalente al salario de un año. El hombre de la mirada engañadora pensaba rápido, no era cuestión de entregarse.

La mujer que servía las bebidas, viendo los cuatro reyes en la mano del que gastaba botines viejos, bajó la vista. A la señal, el hombre que se jugaba la vida, derramó el wisky con fuerza. En un mismo momento se incorporaron, como consecuencia la mesa arrojó todo su contenido. El perdedor fue el primero en arrodillarse entre los pies de los hombres y dar vuelta los naipes uno a uno.

Los cuatro reyes enfrentados a sus ojos, desenvainaron los sables segándole la mirada y se marcharon con un séquito de ojos detrás.Como se marchan los reyes.

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